Han sido dos años desde que la cadena de cafetería The Moonlight estuvo lista para abrir. Hoy es su 24 cumpleaños. Vamos a darle una sincera bienvenida a nuestra bella y talentosa directora ejecutiva: la señora Charlie Lee.
Charlie Lee es mi nombre, tengo 24 años y estoy soltera. A lo mejor diréis que qué curioso que haya una mujer no solo excelente, sino independiente, pero todavía no ha encontrado a su media naranja. Bueno, francamente estoy disfrutando de esta condición. Todo éxito supone un sacrificio, y si es grande o pequeño depende de la capacidad y disposición de cada persona.
Mi padre es coreano y mi madre es vietnamita. A él le atraía la gastronomía diversa de Vietnam, así como la belleza de las mujeres vietnamitas, por lo que decidió quedarse en Vietnam. Ambos se encontraron por casualidad un día que estaba lloviendo copiosamente bajo la penumbra de la noche. Mi madre estaba esperando el autobús y no llevaba ningún paraguas. Él la ayudó y se enamoraron. El resultado de sus historias de amor es una pareja de gemelas: Kathy Lee y Charlie Lee.
A Kathy le gustaba dibujar y era talentosa. A diferencia de mi hermana, a mí me encantaba leer y escribir. Teníamos una cafetería llamada The Moonlight. La llamamos así porque el día de nuestro nacimiento había la luz de luna. También coincidió con el momento en el que mis padres se encontraron. Todo parecía perfecto mientras llevaban una vida muy alegre en su pequeño hogar y, a su vez, tenían trabajos estables, ¿cierto? Pero para mí no lo era. La vida siempre nos da sorpresa que jamás habríamos pensado. Fue un sueño del que nunca desearía despertarme.
Cuando íbamos camino de los 18, la etapa más relevante de mi vida, también estábamos empezando la universidad y nos encontramos con una tragedia inesperada. Mi padre y mi hermana mayor sufrieron un accidente en la carretera. Un borracho los atropelló. Me daba rabia que ese hombre saliera vivo mientras mi padre y Kathy murieron.
Tanto mi madre como yo sufrimos mucho. Sin embargo, creo que mi madre fue la que peor lo pasó de las dos. Cada noche, ella lloraba tanto que enfermó. Si yo no hubiera llorado por la desgracia de mi propia familia, no tendría sentimientos. Sin embargo, fui más responsable y sensata que nunca, ya Aprende español y disfrutarás de la vida que sabía que era el único apoyo para mi madre. Si yo me rendía, ¿quién cuidaría de ella? A la edad de 18, creo que suceden las cosas más bonitas del mundo. Pero, solo las chicas normales podían disfrutarlas. Para mí no, mi destino iba de la mano de la palabra responsabilidad.
Las facturas del hospital, los gastos diarios y la matrícula de la universidad seguían aumentando. Aún peor, los clientes descendían día a día en nuestra cafetería. Los empleados también nos dejaron. Por eso decidimos cerrar el café. Antes de caer enferma y no ser capaz de andar, mi madre me dijo: “Ojalá tu papá y tu hermana estuvieran aquí, The Moonlight estaría llena de sus sonrisas y su energía”. Fue la última vez que lloró lamentándose. Ahí yo supe cuál era su deseo. Y así, se convirtió en mi propósito de vida.
The Moonlight era el lugar donde guardaba todos los mejores momentos de mi familia. Kathy solía hacer retratos de los clientes cuando mi padre era un camarero. Igualmente, mi madre era la cajera mientras yo no hacía nada más aparte de saborear la vida mientras tomaba una taza de café americano y leía una novela. Lo recuerdo todo como si fuera ayer. Con el fin de revivir The Moonlight, decidí dejarlo todo y enfocarme en el estudio y el trabajo.
Durante los cuatro años de universidad, me apunté a cursos todas las semanas. Aún más, trabajé como camarera para una cafetería cerca del hospital de mi madre. Para ahorrar la mayor cantidad de dinero, mi vida solo giraba en torno a la escuela, la cafetería y el hospital. Aproveché completamente todo el tiempo. Iba a clase todas las mañanas hasta las once de la tarde, seguía trabajando como temporal de once a doce de la noche, cuidaba de mi madre mientras preparaba la lección en el hospital hasta las dos de la mañana e iba al colegio a las seis. También sacaba partido de los 30 minutos de camino a la escuela escuchando las grabaciones de los profesores. Cuando teníamos pocos clientes en el café, siempre investigaba la utilización de las cafeteras. Gracias al tiempo en el que tuvimos la cafetería nosotros mismos, observé y me formé bastante bien sobre diferentes bebidas y la manera efectiva dar servicio. De manera que ascendí al puesto de líder de esa cafetería. Tener más cargos significó que losingresos eran cada vez mayores.
Como resultado, gasté bastante dinero en mi sueño. Completando todos los programas de estudio más pronto de lo normal me ayudó a tener mucho tiempo libre como universitaria de cuarto. Pero estuve liada con The Moonlight. Afortunadamente, mi madre se recuperó poco a poco y el doctor le permitió a volver a casa. Como mi madre no era capaz de andar, busqué una trabajadora doméstica para cuidarla. Siempre volvía a casa tarde por la intensidad del trabajo. Pero mi madre siempre preparaba la cena y esperaba a su hija. Pese a sus piernas inútiles, me cuidaba como lo hacía antes. Así, fue mi único motivo para ser más fuerte y seguir adelante.
Después mucho tiempo lleno de sudor y lágrimas, el día que más esperaba finalmente llegó. The Moonlight revivió completamente con una nueva versión. Aparte de ser un espacio de café, té y libros, fue diseñado dos espacios distintivos. Uno de ellos era el lugar donde exponía todas las pinturas cuya firma era la de mi hermana: Kathy Lee. Otro se llamaba la habitación de las cartas, donde los clientes podían compartir sus historias o problemas que estaban teniendo con otros clientes y recibir repuestas. En otras palabras, quien quiera que fuera, su cuento se escucharía y sería respondido sinceramente. Gracias a este nuevo y extraño tipo de servicio, The Moonlight atraía no solo a los clientes jóvenes, sino también a los adultos.

Después de un año,su reputación continuaba aumentando entre los visitantes extranjeros. Di las gracias a los años duros en los que estudié y trabajé constantemente para ser capaz de dirigir todas las tareas, sin problemas, desde cualquier sitio. Hoy es el día de inaugurar el tercer café cuya marca es The Moonlight. Estando en el escenario, miro a mi madre, cuyos ojos están llenos de orgullo. Me sonríe efusivamente y pienso: “Papá, Kathy... lo he hecho. Las memorias de nuestra familia en The Moonlight están a salvo completamente. Lo he hecho”.
 Dejadme deciros qué es el éxito. Es una renuncia a la juventud y al entretenimiento cotidiano. Estableced unas metas claramente y dedicaos a ellas totalmente. Es indudable que el éxito de The Moonlight hoy no solo es mi esfuerzo personal, sino que también es vuestra dedicación. Fueron cuatro años de trabajar más duro que nunca hasta las tantas de la noche. Había días en los que tenía muy poco tiempo para mí misma debido a la intensidad del estudio y del trabajo. Solo había un pedazo del pan y una botella de agua para todo el día.
Vuestra jefa es una mujer glamurosa y talentosa, ¿verdad? Dejadme deciros una cosa. Esa chica solía pasar por lo menos tres días sin ducharse porque estaba abrumada con trabajo. Aún más, solía esconderse y llorar silenciosamente en la biblioteca por el estrés. Es decir, el éxito es un compromiso y una responsabilidad que no nos permite ser libres. Por eso, no es fácil lograr el triunfo, pero creo que la gente exitosa es la que sigue sus sueños de principio a fin. Finalmente, gracias por escucharme. Bajando de escenario, Charlie Lee va al lado de una mujer afable y amable que se sienta encima de una silla de ruedas. Se miran atenta y orgullosamente. Ellas se adelantan hacia la puerta para cortar la cinta de inauguración en un ambiente vibrante y de gran ovación por parte de todos los empleados de The Moonlight.
Tran Linh Trang